Debido al complejo ciclo de vida de la tortuga boba y a sus extensos desplazamientos, se requiere enfocar su conservación de una forma internacional y no sólo desde la reintroducción en un punto concreto. Esta visión global deberá tener en cuenta la interconexión entre hábitats, de poblaciones de tortugas marinas y de poblaciones humanas, en tanto que se aplique el mejor conocimiento científico disponible (Miller, 2000).

Algunos ejemplos concretos de estas actuaciones pueden ser la educación ambiental, la protección y la restauración de playas, y el ecoturismo o el desarrollo de mecanismos para obtener fuentes de proteínas alternativas a la carne de tortuga.